El delta es un espacio singular que tiene sus propios atractivos, y sin duda es uno de los lugares donde se come mejor y más variado del mundo. Es la zona donde la famosa dieta mediterránea tiene su máxima expresión y está mejor representada. Muchas son las razones, pero de entre ellas, hay tres fundamentales.
La primera razón es la abundancia de recursos, como son: las aves acuáticas, el arroz, una fértil huerta mediterránea, la pesca en el mar, en las marismas, en el río, en las lagunas y canales, el marisco, los animales de corral, los campos de olivos y viñedos, el pastoreo de reses y ovejas, etc.
La segunda razón es el aislamiento tradicional que las gentes del delta tenían con su entorno inmediato. Este aislamiento provocaba que aprovecharan todo lo que tenían a mano sin demasiados prejuicios. A mediados del siglo pasado, cuando venía alguien de fuera y veía a la gente comer ranas, exclamaba “-¿Sapos coméis?”, o cuando veía comer anguilas “-¿Serpientes coméis?”, o cuando veían que comían la sabrosa angula “-¿Gusanos coméis?”. Productos que ahora están considerados delicias por los mejores gourmets y a menudo adquieren precios prohibitivos.
Y la tercera razón, el contacto con las diferentes civilizaciones que navegaban por el Mediterráneo. La desembocadura del Ebro era un gran atractivo para todos los que navegaban por el Mediterráneo, fuese con un interés comercial o depredador. La desembocadura y el delta ofrecían a los navegantes agua dulce, un buen refugio para descansar o esconderse, la posibilidad de aprovisionarse de productos frescos y muchas otras ventajas, y todo ello sin sentirse presionados por ningún castillo o fortificación próxima que los pudiese intimidar.
Estos contactos esporádicos dejaban su huella y donde más se ha notado su influencia es en los sistemas de pesca, las formas de cocinar y las de conservar la pesca (el famoso xapadillo).
La gastronomía es pues, uno de los atractivos más importantes del delta y esto se ve reflejado cada vez más en los restaurantes que se preocupan en adaptar y hacer compatibles los platos tradicionales con una sofisticada cocina para poder ofrecer a sus clientes los más exóticos, sorprendentes y sabrosos platos.
Como esta cocina es un conglomerado cultural importante, y frente a la tendencia actual de valorar la unión de culturas, seguramente algún día la gastronomía del delta se declarará patrimonio de la humanidad o algo parecido. Un consejo, aprovechad las jornadas gastronómicas de las poblaciones del delta, y sobretodo pedid aquellos platos que no sabéis lo que son; os llevaréis auténticas sorpresas.
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